Estimados amigos,
Me alegro de tenerles de vuelta, espero que hayan disfrutado de unos días de descanso y que, la vuelta al día a día no se les haga muy cuesta arriba.
Tengo que confesarles mi desasosiego por un suceso menor que me ocurrió el miércoles pasado. Me encontraba en la estación de Lleida-Pirineos intentando cambiar una moneda de dos euros para el parking. Al dirigirme a un lugareño solicitándole cambio me contestó en sentido negativo y me preguntó si pensaba estacionar por largo tiempo. Le respondí que no y el hombre muy amable me regaló diez céntimos para el parking. Los acepté y obtuve un ticket de duración pírrica aunque suficiente. El caso es que no dejo de darle vueltas y me debato entre considerar a mi benefactor como un ejemplo de generosidad o bien todo lo contrario. Por un lado, el citado caballero me regaló el dinero de motu propio pero, por otro, no se arruinó con su donativo a pesar de que manejaba abundante calderilla.
El caso es que no sé sien este caso el citado ciudadano era un poco ratilla o bien el que les habla es un gorrón exigente.
En fin sean benévolos con su veredicto.
Un saludo.
El fraile
Me alegro de tenerles de vuelta, espero que hayan disfrutado de unos días de descanso y que, la vuelta al día a día no se les haga muy cuesta arriba.
Tengo que confesarles mi desasosiego por un suceso menor que me ocurrió el miércoles pasado. Me encontraba en la estación de Lleida-Pirineos intentando cambiar una moneda de dos euros para el parking. Al dirigirme a un lugareño solicitándole cambio me contestó en sentido negativo y me preguntó si pensaba estacionar por largo tiempo. Le respondí que no y el hombre muy amable me regaló diez céntimos para el parking. Los acepté y obtuve un ticket de duración pírrica aunque suficiente. El caso es que no dejo de darle vueltas y me debato entre considerar a mi benefactor como un ejemplo de generosidad o bien todo lo contrario. Por un lado, el citado caballero me regaló el dinero de motu propio pero, por otro, no se arruinó con su donativo a pesar de que manejaba abundante calderilla.
El caso es que no sé sien este caso el citado ciudadano era un poco ratilla o bien el que les habla es un gorrón exigente.
En fin sean benévolos con su veredicto.
Un saludo.
El fraile
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