A modo de desahogo:
Debo confesar la manía que le tengo a los conductores de la E.M.T. que, situados detrás de otro autobús, bloquean el paso a los peatones cuando se les cierra el semáforo. No sólo obstaculizan el paso sino que, encima te gasean con una humareda negra especialmente pestilente.
Tampoco me quiero olvidar de aquellos sujetos que arrojan papeles al suelo de manera deliberada, serán guarros los tíos. Andando tan tranquilos, con su helado y…. claro, el papelito les molesta. De buena gana les azuzaría al Hermano Alejandro que les hiciera recoger cien por cada uno.
Este rencor que expongo ahora es institucional, contra el Metro cuando viene atestado de gente, en pleno verano y sin aire acondicionado. ¡Vaya calor y vaya peste!
Uno de mis favoritos: los “critica-bodas ajenas”. Esta especie tan extendida se permite calificar las bodas de “catetas” o “cursis” y qué decir del menú. En fin, se invita a la gente con ilusión de compartir un día especial y …. te apuñalan. Es como si te ofrecen un chicle, lo aceptas y le dices al fulano: ¡vaya porquería! Peor aún, ni siquiera se lo dices a tu benefactor. ¿Quién es el que realmente queda mal?
Con los que realmente no puedo son con los marranos que no se lavan las manos en el servicio de caballeros. Créanme, los hay a puñados. Gente, tanto conocida como anónima, saben que los has visto y no hacen siquiera amago de lavarse. Es sorprendente y repugnante. Eso sí, de apariencia muy pulcra.
Bueno ya buscaré un rato para escribir temas más gratos.
Atentamente, el fraile.
Debo confesar la manía que le tengo a los conductores de la E.M.T. que, situados detrás de otro autobús, bloquean el paso a los peatones cuando se les cierra el semáforo. No sólo obstaculizan el paso sino que, encima te gasean con una humareda negra especialmente pestilente.
Tampoco me quiero olvidar de aquellos sujetos que arrojan papeles al suelo de manera deliberada, serán guarros los tíos. Andando tan tranquilos, con su helado y…. claro, el papelito les molesta. De buena gana les azuzaría al Hermano Alejandro que les hiciera recoger cien por cada uno.
Este rencor que expongo ahora es institucional, contra el Metro cuando viene atestado de gente, en pleno verano y sin aire acondicionado. ¡Vaya calor y vaya peste!
Uno de mis favoritos: los “critica-bodas ajenas”. Esta especie tan extendida se permite calificar las bodas de “catetas” o “cursis” y qué decir del menú. En fin, se invita a la gente con ilusión de compartir un día especial y …. te apuñalan. Es como si te ofrecen un chicle, lo aceptas y le dices al fulano: ¡vaya porquería! Peor aún, ni siquiera se lo dices a tu benefactor. ¿Quién es el que realmente queda mal?
Con los que realmente no puedo son con los marranos que no se lavan las manos en el servicio de caballeros. Créanme, los hay a puñados. Gente, tanto conocida como anónima, saben que los has visto y no hacen siquiera amago de lavarse. Es sorprendente y repugnante. Eso sí, de apariencia muy pulcra.
Bueno ya buscaré un rato para escribir temas más gratos.
Atentamente, el fraile.
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