El fin de semana quedó atrás y volvió a ser algo más movidito de lo que un servidor desea. Hasta fui al cine, cosa poco habitual. Antes de esta ocasión ví “Million Dollar Baby” y pasé un rato malísimo (hágase una idea de lo poco que me prodigo en esto del séptimo arte, para mí no pasaría seguramente del décimo). Esta vez acerté con “Secretos de Familia”. La película tiene de todo, crimen, intriga, romances y sobre todo mucha guasa. La protagonista, que es la actriz de Siete Bodas y un Funeral y El Paciente Inglés, está fantástica. Pasé un rato estupendo atiborrándome de palomitas que es lo que procede en estas ocasiones.
El lunes ha empezado tranquilo, el metro se me dio bien por lo general. Tan sólo destacar como un viajero reprendió muy cordialmente a uno de esos tarados que escucha música a volumen brutal. El incidente no pasó a mayores, el aludido se atuvo, perplejo, a las indicaciones de su interlocutor (un individuo de aspecto progre-guarrete que leía a Dostoievski, supongo que por eso requería la mayor concentración posible).
A mediodía arroz con huevo frito y filete con patatas. De regreso ningún incidente destacable
El lunes ha empezado tranquilo, el metro se me dio bien por lo general. Tan sólo destacar como un viajero reprendió muy cordialmente a uno de esos tarados que escucha música a volumen brutal. El incidente no pasó a mayores, el aludido se atuvo, perplejo, a las indicaciones de su interlocutor (un individuo de aspecto progre-guarrete que leía a Dostoievski, supongo que por eso requería la mayor concentración posible).
A mediodía arroz con huevo frito y filete con patatas. De regreso ningún incidente destacable
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