Comienza una semana llena de acontecimientos y plagada de ilusiones. Ya estamos a tan sólo siete días de la fecha mágica del día de Navidad. Pero antes de llegar a ella todos estaremos pendientes del sorteo de la lotería, celebraremos cena de empresa y nos preparemos para iniciar las vacaciones y recibir a Santa Claus.
Parece mentira como ha pasado el tiempo, hace ya veinticinco años que ganamos, los de 5º D, el concurso de villancicos del colegio. Don Gerardo había elegido, y parece que con buen tino, “El Tamborilero”. Recuerdo los ensayos vespertinos a pie de Nacimiento, también hacíamos concurso al mejor Belén. Cuando salimos al escenario del salón de actos la cosa no pudo salirnos más redonda, ni se nos olvidó la letra ni siquiera creo que desafináramos como en los ensayos. Con gran júbilo celebramos la victoria, no en vano se nos resistía desde que en primero ganásemos con “Dime niño de quién eres…”. Un año después sucedió el desastre con nuestra interpretación a flauta del Danubio Azul, pero esa historia es para otro día.
Parece mentira como ha pasado el tiempo, hace ya veinticinco años que ganamos, los de 5º D, el concurso de villancicos del colegio. Don Gerardo había elegido, y parece que con buen tino, “El Tamborilero”. Recuerdo los ensayos vespertinos a pie de Nacimiento, también hacíamos concurso al mejor Belén. Cuando salimos al escenario del salón de actos la cosa no pudo salirnos más redonda, ni se nos olvidó la letra ni siquiera creo que desafináramos como en los ensayos. Con gran júbilo celebramos la victoria, no en vano se nos resistía desde que en primero ganásemos con “Dime niño de quién eres…”. Un año después sucedió el desastre con nuestra interpretación a flauta del Danubio Azul, pero esa historia es para otro día.
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