El fin de semana ha volado, parece mentira lo rápido que pasa el tiempo. Supongo que la edad acentúa aún más si cabe esta sensación de vértigo. Como quien no quiere la cosa, los años y las vivencias van escribiendo renglones y completando el libro de nuestra existencia. Vamos llenando páginas una tras otra.
Atrás quedaron nuestros años escolares, también nuestros primeros amores y desengaños. Fuimos gradualmente despidiéndonos de nuestros abuelos y tomando un mayor contacto con un mundo, a veces diferente del que habíamos imaginado. Hace años ya que en Moncloa no me ofrecen las invitaciones 2 X 1 a pie de calle, en el metro se dirigen a mí con un “señor” o un “usted” que te deja sorprendido y tocado, en los bares de copas te sorprendes con la juventud del aforo que te rodea. En fin, que no hay más remedio que aceptar que los años se van acumulando a nuestras espaldas y tratar de mirar confiados y optimistas al resto de capítulos.
Como alguien me ha dicho alguna vez, se debería nacer viejo, así podríamos apreciar y saborear de manera consciente cada momento, paladeando cada instante. O como dice el poeta:
“De los parques las olmedas
son las buenas arboledas
que nos han visto jugar
cuando eran nuestros cabellos
rubios y, con nieve en ellos,
nos han de ver meditar.”
(A. Machado, Canto a la Encina)
Atrás quedaron nuestros años escolares, también nuestros primeros amores y desengaños. Fuimos gradualmente despidiéndonos de nuestros abuelos y tomando un mayor contacto con un mundo, a veces diferente del que habíamos imaginado. Hace años ya que en Moncloa no me ofrecen las invitaciones 2 X 1 a pie de calle, en el metro se dirigen a mí con un “señor” o un “usted” que te deja sorprendido y tocado, en los bares de copas te sorprendes con la juventud del aforo que te rodea. En fin, que no hay más remedio que aceptar que los años se van acumulando a nuestras espaldas y tratar de mirar confiados y optimistas al resto de capítulos.
Como alguien me ha dicho alguna vez, se debería nacer viejo, así podríamos apreciar y saborear de manera consciente cada momento, paladeando cada instante. O como dice el poeta:
“De los parques las olmedas
son las buenas arboledas
que nos han visto jugar
cuando eran nuestros cabellos
rubios y, con nieve en ellos,
nos han de ver meditar.”
(A. Machado, Canto a la Encina)
No comments:
Post a Comment