Cuando me decidía ha iniciar esto del "blog" la verdad es que no le di muchas vueltas al tema. No tenía decidido ni sobre qué versaría ni con qué periodicidad escribiría. Más bien empecé porque sí, sin ningún tipo de meta o aspiración. Fui rellenando los campos que la aplicación me solicitaba. Algunas de las preguntas, en apariencia sencillas, cobraron especial dificultad. ¿Libros favoritos?, la verdad es que leo asiduamente pero nunca me había planteado establecer un ranking con mis preferencias, seguro que podría variar mi elección si le dedicase mayor reflexión. Lo mismo con la música y las películas, de lo primero me gusta casi todo y además que lo disfruto realmente, y del cine no soy un gran aficionado.
Especialmente arduo resultó lo de los “intereses”, debo ser muy aburrido pero después de elegir lecturas, música y películas, se me agotó el repertorio de aficiones y tan sólo pude añadir lo de la comida. Eso sí, soy un apasionado del papeo. Siempre recuerdo aquel pasaje bíblico (Génesis) en el que Esaú renunció a la primogenitura por un plato de lentejas. Yo siempre entendí su proceder, no digo con esto que hiciera lo más inteligente, pero yo me pongo en su lugar y de doce a tres de la tarde…
Tampoco estuve especialmente inspirado al seleccionar el título: “cosas mías”. Si alguien tiene curiosidad, baste escribir estas dos palabras en el buscador de Google y descubrirá lo poco original de mi elección. Hay cientos de reseñas bajo esa fórmula (ni en eso he andado fino). Tan sólo estoy muy satisfecho de lo de “sin ánimo de ofender, ni siquiera a las palabras”. Algunos ya me han sugerido que les parece cursi, pues a mí me encanta. Además que se me ha ocurrido a mí sólo o por lo menos eso creo. No me he atrevido a consultar en el buscador no sea que lo encuentre por centenares, y vaya palo a mi autoestima. En fin, querido lector, paciencia
Especialmente arduo resultó lo de los “intereses”, debo ser muy aburrido pero después de elegir lecturas, música y películas, se me agotó el repertorio de aficiones y tan sólo pude añadir lo de la comida. Eso sí, soy un apasionado del papeo. Siempre recuerdo aquel pasaje bíblico (Génesis) en el que Esaú renunció a la primogenitura por un plato de lentejas. Yo siempre entendí su proceder, no digo con esto que hiciera lo más inteligente, pero yo me pongo en su lugar y de doce a tres de la tarde…
Tampoco estuve especialmente inspirado al seleccionar el título: “cosas mías”. Si alguien tiene curiosidad, baste escribir estas dos palabras en el buscador de Google y descubrirá lo poco original de mi elección. Hay cientos de reseñas bajo esa fórmula (ni en eso he andado fino). Tan sólo estoy muy satisfecho de lo de “sin ánimo de ofender, ni siquiera a las palabras”. Algunos ya me han sugerido que les parece cursi, pues a mí me encanta. Además que se me ha ocurrido a mí sólo o por lo menos eso creo. No me he atrevido a consultar en el buscador no sea que lo encuentre por centenares, y vaya palo a mi autoestima. En fin, querido lector, paciencia
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