Monday, November 28, 2005

De músicos y castañas, o de músicos castañas

Pues como quien no quiere la cosa hemos empezado la semana y dejado atrás el lunes. No es poca cosa. Bien en lo gastronómico, hoy he tenido pasta y pollo a mediodía. En lo que al día se refiere no ha estado mal. En el metro he notado más gente que de costumbre, por cierto que hay algunos individuos rarísimos deambulando por los vagones. Han proliferado últimamente un montón de desheredados que confían su suerte a la música. Hay de todo, desde los que me hacen detener el paso para escuchar a aquellos que parecen chantajear al transeúnte con no callarse a no ser que se les entregue algún donativo. Me estoy acordando ahora de uno que subió al vagón y nos obsequió con "cante jondo". Estupefacto me dejó, yo no sé si estaba de coña o en serio, pero cualquiera se ríe con los tiempos que corren

El frío parece haberse instalado de sopetón al igual que la decoración navideña. Ayer ya me desahogué con la iluminación. Será por lo gélido de las temperaturas pero a mi me pilla un poco desentrenado, quizá después de los festivos de la próxima semana me encuentre más en situación. Lo que estoy deseando tomar desde hace días son unas castañas asadas. Desde niño me han gustado un montón. Son de esas cosas que no han cambiado con el paso de los años. Los puestos siguen siendo los mismos y se siguen envolviendo en cartuchos hechos de papel de periódico. Creo que es de las pocas cosas que han permanecido inalterables. Algún día, si recobro la inspiración, prepararé una elegía al paquete de castañas.

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