Hoy he tenido un día de claros y sombras. Empezando por lo negativo, el metro tardó un par de minutos más de lo habitual. Motivo suficiente para que no se pudiera ni respirar en él. Para colmo, a la vuelta me tocó “el colgao” como vecino de asiento. Sí, ese individuo que por no sé que razón va medio grogui e insiste en inclinar su cabeza hacia mi lado más de lo que me gustaría. Además continúo sin noticias de Patrullero y francamente se le echa de menos.
Entre las cosas buenas del día, aparte de las que no damos importancia hasta que nos faltan (salud, trabajo,…), el pisto manchego que me esperaba a la hora de comer en “El Grevy”. Me lo tenía reservado mi tocayo porque ya sólo quedaba una ración y sabe de mi adoración por él.
También he encontrado un cd que pensé tenía extraviado, el Tutto Rafaela (doble cd con los éxitos de la Carrá, un bombón de señora y pedazo de recopilatorio), una de mis joyas musicales más apreciadas.
Por último he conseguido llegar a casa justo a tiempo de ver como mi cocinero favorito, José Andrés, preparaba unas almejas con pimientos, cebollita bien picados y vinagreta. Me encanta su programa, tanto es así, que estoy empezando a sentir la tentación de convertirme en “cocinilla”. Nunca es tarde si …
Es curioso como estas pequeñas batallas influyen en mi estado de ánimo, sobre todo lo del pisto y el detalle de que me lo tuvieran reservado.
Entre las cosas buenas del día, aparte de las que no damos importancia hasta que nos faltan (salud, trabajo,…), el pisto manchego que me esperaba a la hora de comer en “El Grevy”. Me lo tenía reservado mi tocayo porque ya sólo quedaba una ración y sabe de mi adoración por él.
También he encontrado un cd que pensé tenía extraviado, el Tutto Rafaela (doble cd con los éxitos de la Carrá, un bombón de señora y pedazo de recopilatorio), una de mis joyas musicales más apreciadas.
Por último he conseguido llegar a casa justo a tiempo de ver como mi cocinero favorito, José Andrés, preparaba unas almejas con pimientos, cebollita bien picados y vinagreta. Me encanta su programa, tanto es así, que estoy empezando a sentir la tentación de convertirme en “cocinilla”. Nunca es tarde si …
Es curioso como estas pequeñas batallas influyen en mi estado de ánimo, sobre todo lo del pisto y el detalle de que me lo tuvieran reservado.
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