Leo admirado en la prensa de hoy que “los chicos de 11 años cometen una falta de ortografía cada 16 palabras escritas”. No me sorprende, en parte me lo esperaba. Creo de todas formas que no es un problema de los nacidos en 1994 de manera exclusiva, así que el titular me parece injusto y optimista. Esto último lo digo porque los adultos cometemos faltas gordísimas.
Últimamente nos hemos aficionado a los Sudokus de manera compulsiva. En el metro, en las oficinas, e incluso en El Corte Inglés, en los momentos de asueto, he llegado a ver a las dependientas encandiladas con el dichoso “jueguecito” en sus distintas versiones: normal, Killer, Samurai. Cualquier excusa es buena para no hacer crucigramas o autodefinidos: no vaya a ser que enriquezcan nuestro vocabulario y desengrasen nuestro léxico. Y ¿leer un libro? Para qué, si tenemos los diarios gratuitos o si no, siempre podemos escuchar música a volumen brutal como todo tarado que se precie.
Para terminar de ensombrecer el panorama las nuevas tecnologías han irrumpido de manera perversa. Empleamos el correo electrónico de manera habitual, pero no cuidamos ni las expresiones ni las formas. Además nos hemos inventado la excusa perfecta: al chatear no debemos tener en cuenta la ortografía, todo vale. Incluso en los más modernos videojuegos (Pro Evolution Ssoccer 5) la traducción al castellano de las expresiones es deficiente: “haz fallado” repite sin pudor cada vez que intento batir a Iker.
¿Qué opinará de esto mi estimado Don Pablo Partido? Con tres faltas ya no nos corregía el examen. Bueno yo creo que al final era benévolo y nos permitía algunas más (pues de lo contrario quizá todavía seguiría en aquellas aulas)
Bueno y como lo prometido es deuda, poema dedicado a “la Mery” que ha cumplido años.
Es morena y es hermosa
Rocamora de apellido
La que años ha cumplido
Y de alegría rebosa.
Como quien no quiere la cosa
Sin par fiesta ha preparado
Y a un gran gentío ha invitado
Para ocasión tan gozosa.
Ha todos ha sorprendido
Pues la cabeza ha sentado
y con su chico ha venido
Todo el mundo está admirado
Y hasta cena hemos tenido
¡cómo cuida al convidado!
Últimamente nos hemos aficionado a los Sudokus de manera compulsiva. En el metro, en las oficinas, e incluso en El Corte Inglés, en los momentos de asueto, he llegado a ver a las dependientas encandiladas con el dichoso “jueguecito” en sus distintas versiones: normal, Killer, Samurai. Cualquier excusa es buena para no hacer crucigramas o autodefinidos: no vaya a ser que enriquezcan nuestro vocabulario y desengrasen nuestro léxico. Y ¿leer un libro? Para qué, si tenemos los diarios gratuitos o si no, siempre podemos escuchar música a volumen brutal como todo tarado que se precie.
Para terminar de ensombrecer el panorama las nuevas tecnologías han irrumpido de manera perversa. Empleamos el correo electrónico de manera habitual, pero no cuidamos ni las expresiones ni las formas. Además nos hemos inventado la excusa perfecta: al chatear no debemos tener en cuenta la ortografía, todo vale. Incluso en los más modernos videojuegos (Pro Evolution Ssoccer 5) la traducción al castellano de las expresiones es deficiente: “haz fallado” repite sin pudor cada vez que intento batir a Iker.
¿Qué opinará de esto mi estimado Don Pablo Partido? Con tres faltas ya no nos corregía el examen. Bueno yo creo que al final era benévolo y nos permitía algunas más (pues de lo contrario quizá todavía seguiría en aquellas aulas)
Bueno y como lo prometido es deuda, poema dedicado a “la Mery” que ha cumplido años.
Es morena y es hermosa
Rocamora de apellido
La que años ha cumplido
Y de alegría rebosa.
Como quien no quiere la cosa
Sin par fiesta ha preparado
Y a un gran gentío ha invitado
Para ocasión tan gozosa.
Ha todos ha sorprendido
Pues la cabeza ha sentado
y con su chico ha venido
Todo el mundo está admirado
Y hasta cena hemos tenido
¡cómo cuida al convidado!
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