La Academia Sueca de las Ciencias acaba de conceder el Nobel de Economía a los profesores Auman y Schelling. El motivo de tal reconocimiento es su estudio sobre la Teoría del Juego (fortalecimiento del conocimiento del conflicto y la cooperación http://www.univision.com/content/content.jhtml?cid=711283 ).
Bueno pues con estos ingredientes: conflicto, juego y cooperación, quiero reflexionar sobre algo que se les ha pasado por alto a estas eminencias: la economía doméstica. En ella también se encuentran presentes el conflicto y la cooperación.
Economía: ¿Quién nos ha remendado pantalones y zurcido camisas, (alguno se sorprenderá pero antes no se tiraban los pantalones cuando se rompían, se solucionaba con rodilleras), organizado cumpleaños, ha cuidado de nuestra alimentación y hasta de nuestras vacaciones? Y qué decir de conflictos, a quién sino se le entregaban las notas para que aplicara sus dotes balsámicas antes de que las vieran nuestros padres. Quién intercedía en disputas fraternales y nos ha apoyado incondicionalmente en las reuniones con los profesores (yo nunca habría aprobado la gimnasia ni el dibujo). Y si es por lo de juegos, desde el primer sonajero a los regalos de todas las navidades y cumpleaños, ¿quién lo ha organizado todo?
Entonces, ¿cómo puede ser que un premio de estas características nunca haya recaído sobre una madre (*)? ¿Es que estos suecos no tienen madres? Si un Nobel de Economía es merecido por alguien es sin duda por ellas.
(*) El Nobel de Economía no sólo no ha sido concedido a ninguna madre sino que tampoco a ninguna mujer.
Bueno pues con estos ingredientes: conflicto, juego y cooperación, quiero reflexionar sobre algo que se les ha pasado por alto a estas eminencias: la economía doméstica. En ella también se encuentran presentes el conflicto y la cooperación.
Economía: ¿Quién nos ha remendado pantalones y zurcido camisas, (alguno se sorprenderá pero antes no se tiraban los pantalones cuando se rompían, se solucionaba con rodilleras), organizado cumpleaños, ha cuidado de nuestra alimentación y hasta de nuestras vacaciones? Y qué decir de conflictos, a quién sino se le entregaban las notas para que aplicara sus dotes balsámicas antes de que las vieran nuestros padres. Quién intercedía en disputas fraternales y nos ha apoyado incondicionalmente en las reuniones con los profesores (yo nunca habría aprobado la gimnasia ni el dibujo). Y si es por lo de juegos, desde el primer sonajero a los regalos de todas las navidades y cumpleaños, ¿quién lo ha organizado todo?
Entonces, ¿cómo puede ser que un premio de estas características nunca haya recaído sobre una madre (*)? ¿Es que estos suecos no tienen madres? Si un Nobel de Economía es merecido por alguien es sin duda por ellas.
(*) El Nobel de Economía no sólo no ha sido concedido a ninguna madre sino que tampoco a ninguna mujer.
No comments:
Post a Comment