Hoy es Estella Swartz la que me anima a adquirir los Rolex a 245,99$, debe turnarse con Avery ya que el anuncio es idéntico al de ayer. El de las pastillitas debe de ser lector de este espacio puesto que hoy no ha molestado con sus ofertas (creo que ha captado mi enojo por su insistencia). Por cierto Avery / Lehman, con la suscripción por un año a la revista “Harvard Deusto Business Rreview”, regalan un reloj cronógrafo suizo, “Además al suscribirse formará parte del exclusivo Club Harvard Deusto Business Review”. Este correo, que de manera clandestina se ha colado en mi mail me parece fenomenal. Lo del reloj está bien, además es Suizo, pero qué les hace pensar que yo pudiera ser digno de ingresar en tan selecto y exclusivo club. Al fin y al cabo, lo que les interesa es que me compre la revista, vamos que soltando la pasta soy exclusivo y encima socio (estaba a punto de decir “miembro” pero temo despertar a Quint de sus letargo con sus ofertas farmacológicas). Supongo que si me enviaran la revista a casa, tan sólo un par de números de manera gratuita, por si me gusta, quizá tendrían menos posibilidades de éxito. Total que si empiezo a pensar en primera persona, el uno piensa que no funciono, otro cree que soy un tramposo y este de hoy, me considera tan inteligente como para suscribirme a una revista que no conozco con tal de ser exclusivo.
En esto último en realidad no les culpo, necesitamos ser más, buscamos la exclusividad, destacar sobre el prójimo, ser respetados y que se nos valore nuestra individualidad. Por eso, supongo, todos compramos las mismas camisas de marca, todos tenemos pasión por los mismos deportes de gente bien (resulta que soltar adrenalina es de por sí lo suficientemente atractivo como para que nos lancemos a jugar al padel o a hacer descenso de cañones). Frecuentamos los mismos sitios de moda, e incorporamos las mismas expresiones a nuestro vocabulario. Hay multitud de “los mismos” aún por citar: coches, libros (para disimular los llamamos best-sellers),…
En fin, bien pensado, los de la suscripción puede que hayan acertado con su estrategia.
En esto último en realidad no les culpo, necesitamos ser más, buscamos la exclusividad, destacar sobre el prójimo, ser respetados y que se nos valore nuestra individualidad. Por eso, supongo, todos compramos las mismas camisas de marca, todos tenemos pasión por los mismos deportes de gente bien (resulta que soltar adrenalina es de por sí lo suficientemente atractivo como para que nos lancemos a jugar al padel o a hacer descenso de cañones). Frecuentamos los mismos sitios de moda, e incorporamos las mismas expresiones a nuestro vocabulario. Hay multitud de “los mismos” aún por citar: coches, libros (para disimular los llamamos best-sellers),…
En fin, bien pensado, los de la suscripción puede que hayan acertado con su estrategia.
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